Los enigmas de la gastronomía

nuestra tortilla de patatas

Como es sabido, todas las tortillas de patatas llevan los mismos ingredientes, pero no hay dos que sepan igual. En la ecuación sólo entran el huevo, las patatas y, en la mayoría de los casos, también la cebolla, pero hay algo en la manera de hacerla que determina que tenga uno u otro sabor, una u otra textura, incluso aromas diferentes. Puede ser el modo de batir los huevos -en esto los especialistas aconsejan mezclar, no licuar-. Puede ser el tipo de corte de la patata, el punto de fritura o la calidad del aceite. Entran en juego cosas como la proporción entre patata y huevo, incluso hay quien aplasta con un tenedor la mezcla, y quien reserva algunas patatas más doradas de la cuenta para que añadan un agradable bouquet tostado. El punto final también es determinante. Se puede dejar como un ladrillo, como una esponja, jugosa o muy jugosa, y todas recibirán el mismo nombre.

Como os habréis percatado por la foto, la nuestra es diferente. Se hace en la lisa y nada pringosa cancha de un frontón y, en vez de patata, va rellena de unos extraños seres bajitos. La hacemos en Monleras al comenzar el otoño y nos sale bastante rica, todo hay que decirlo. Pronto volverán los talleres de los sábados -donde, como sabéis, los alumnos tendrán su primer contacto con los instrumentos- y viajaremos de nuevo a nuestro pueblo favorito, a cocinar la siguiente.

De momento, en estos primeros días de septiembre, el enjambre está en la escuela, donde vamos preparándolo todo para el curso que se avecina. Tenemos pendiente compartir con vosotros la aventura de Roma, y ya os aviso que este año viene cargadito: ¡Es nuestro 30º aniversario! Así que, rematad el verano y coged fuerzas, porque el 10 empezamos.