El sueño de una noche de verano

Primera página de la edición de 1623
Primera página de la edición de 1623

Hola a todos, somos el grupo de Amateur, y queríamos comentar con vosotros la película que hemos visto este trimestre, que es El sueño de una noche de verano. En la versión en papel de Artesanado Musical, hace ya unos cuantos años, los alumnos de Amateur siempre solíamos colaborar: en la versión “digital” en forma de blog nos estrenamos con este artículo.

Está basada en una obra de teatro original de Shakespeare, muy famosa y que seguramente conocéis. Tan conocida, que desde su publicación ha sido adaptada en múltiples ocasiones. La versión que hemos visto es la de 1999, dirigida por Michael Hoffman.

El argumento no cambia sustancialmente, incluso mantienen esa estructura rimada de la versión original. Sin desvelar demasiado, para quien no haya visto la obra o la película, sí podemos decir que es un lío amoroso, con una mezcla de gracia, fantasía y ternura bastante emotiva. Aunque al comienzo nos costará un poco averiguar quién está con quién, pues consiste en varias historias entrelazadas, y como se lían, por decirlo suavemente, en la noche más mágica del año: la de San Juan, donde sueño y realidad se confunden.

Y el que quiera saber más tendrá que verla, no queremos, como decimos hoy en día, haceros “spoiler”. Baste decir que nos ha parecido bastante interesante, bonita y divertida.

No obstante, el director se permite algunos cambios, el más evidente es la localización, pues coloca Atenas en Italia, y traslada la acción al comienzo del siglo XIX. Os sorprenderá oír hablar de “ropa ateniense” mientras veis ropajes propios del siglo pasado en vez de túnicas de la antigüedad. A nosotros también nos sorprendió el uso de bicicletas: incluso Puck se anima a usarlas.

La crítica recibió de manera diferente estas licencias del director, así como la interpretación de una obra que, de tan frecuente, tiene mucho con lo que comparar. A nosotros nos ha gustado especialmente la interpretación de Puck, Oberón y Helena; los que no nos llegaron a agradar del todo, y pensamos que no están a la misma altura, son Lisandro y Hermia. Aunque al comienzo pensamos incluso en tomar apuntes para poder seguir el lío de historia, y a pesar de las modificaciones del director, la película (en general) nos gusta.

La obra de Shakespeare no sólo inspiró películas, también distintas obras musicales. Los ejemplos más destacados son la obra del mismo nombre de Felix Mendelsohn, y The Fairy Queen, de Henry Purcell. Nos resulta curioso, y así lo hemos comentado en clase, cómo la misma inspiración da como resultado música muy variada y diferente, según la época en la que se compuso.

Para la banda sonora el director eligió una mezcla de la obra de Mendelsohn (que aunque compuso música para toda la obra sólo unos pocos movimientos instrumentales son los universalmente conocidos, utilizados en grabaciones y conciertos) con arias muy famosas y bellas de ópera italia. Respecto a este tema, tenemos diferencia de opiniones: a la mitad nos gusta que introduzca música italiana (coincide con la época y con el lugar de la película, y encaja con la acción); a la otra mitad nos parece que debería haberse centrado en la música de Mendelsohn.

Como conclusión, añadir que nos gusta, que merece la pena verla y recomendamos tanto la música como la película.  A pesar de que muchos críticos la han denostado por quitarle el carácter original a la obra de teatro.

Grupo de Amateur, curso 2014-15 (Nadia, Lucía, Teresa, Manuel y Juanfran)