Treinta y cinco inviernos

El nuevo año nos recibió con nieves y cencelladas, y en esos hielos retomamos las clases. El centro del invierno es propicio para el enclaustramiento y la meditación, condiciones ambas de la cocina del proceso musical; de modo que metimos nuestro instrumento en el estuche y volvimos al fragor de la docencia y el aprendizaje.

Enero y febrero bien parecen unos meses tranquilos, ajenos a fechas señaladas y mareantes evaluaciones, pero lo cierto es que en ellos, apenas agazapados, también se dan multitud de eventos, pequeños y grandes, que salpican las semanas entre temporal y temporal (donde “Gloria” se ha llevado la palma…). 

El fin de semana del 18 y 19 de enero, por las tripas de la escuela merodeaban los asistentes a los cursos de formación Willems, aprendiendo a enseñar y enseñando a aprender, que es lo mismo y no lo es y, como todo, necesita de sus técnicas y de las finas herramientas que nuestra querida metodología aporta al maestro de música. Siempre un honor teneros aquí 😉

Apenas una semana después, nuestros aspirantes a instrumentistas -los alumnos de siete años, que este curso asisten a “Preformación”-, se acercaban a los instrumentos de cuerda en la sesión de talleres del sábado. Poco a poco se perfilan las afinidades y hay menos distancia entre el pequeño músico y el instrumento que lo acompañará una buena parte de su vida. La cuestión no es baladí, pero tampoco nos tiene que quitar el sueño, que tiempo habrá de estrenarse y oportunidades de lanzarse de lleno o, simplemente, cambiar de tercio, si es menester. La música es la que gobierna nuestra razón, y la razón nos dice que con motivación y compromiso, todo es posible ¿quién se lo pierde?

Y desde aquí damos cuenta, también, de eventos que vienen y que ya nos pisan los talones; el próximo viernes, 7 de febrero, juntamos a todos los instrumentistas de 2º y 3º de Formación para el ensayo de lo que informalmente llamamos “obrones”, las piezas que elegimos cada año para nuestra macro-orquesta (cuerda, clarinetes, flautas, pianos y guitarras). Que nadie se preocupe, que la cosa será en horario habitual de agrupaciones, así que desde fuera no notaréis nada, pero dentro se cocerá el material para nuestro próximo gran concierto, así que avisados estáis. ¡Quién dijo que en invierno no pasaba nada!